Migration from a Guatemalan community perspective /// La migración desde la perspectiva comunitaria en Guatemala

Recently, we had the opportunity to talk with Pedro Sica from Guatemala. He shared his opinion about the national reality and migration from his point of view as a member of a rural community in Guatemala. Below we share with you what he shared with us.

The biggest, most concerning issue right now came out of Hurricanes Eta and Iota in 2020.  The storms caused a lot of damage to the crops.  The planting season was a failure. The government does not provide any support. This is what people are talking about all over Guatemala.

When the pandemic started two years ago, it was very difficult. People were so afraid.  We felt like we were living through the war again.  The patrols were set up again to guard the roads. Prices started going up and there was no regulation to ease the rising prices.. The communities here are affected and it is a huge problem.

If it were not for migration to the United States, Guatemala would have exploded. People have reached their limit. They see no way out. The only way out is to leave.  People are able to get by because of the remittances from the U.S. In Guatemala, people are struggling with the high cost of living. The price of corn has more than doubled. A pound of beans costs 2-4 times more than it did two years ago. Tomates cost five times more. Busfare has doubled. And still, people hang on thanks to the money relatives from the U.S. send. Most people here in San Antonio have family members in the U.S. – they went to look for work because they can’t find work here. Most young people have left. We watched trucks full of young people leaving, a total exodus. People no longer go to the sugar plantations on the southern coast of Guatemala to work, they no longer work on coffee plantations. They only think about going to the U.S. A lot of women left too. They pay around $13,000 to the coyotes to take them. Most of the people have crossed the border safely. Out of 100 that go, maybe 15 return. From the five communities in our area, a few people have died or disappeared on the journey north, but not from San Antonio. From San Antonio, most of them have been able to cross.

We are worried about what the governments of Central America, Mexico and the U.S. will do about migration.  The government projects for the ‘Northern Triangle’ have been proposed to try to ‘stop’ or control migration. They open a few projects here and there.  It would be possible to stop migration by reforming labor laws, but rather than supporting its people, the government of Guatemala offers people poverty wages (‘salario de miseria’). If people could get decent jobs here, paying maybe $1000-1200 per month, then people wouldn’t migrate anymore.  If they could make enough to pay for health, education, and housing, they wouldn’t cross the border anymore. The international agreements governments have now don’t make sense. They don’t propose any real change. People don’t even pay attention to government plans. The government isn’t asking people how much they would need to earn to stay, to not risk their lives. The young people, 14 or 15 years old, are leaving because there is no hope here. People don’t want to “invade” the U.S., as some people say – they just want to work.

International plans and agreements to address migration should look at how to provide work. People could migrate to work for 6-12 months at a time and return. Everything would change if they did that. But they don’t. People here have worked in the sugar plantations for generations. They go for a 6-month contract and then they return and wait until next year. If the governments could arrange something similar, many things would change.



Hace poco, tuvimos la oportunidad de hablar un poco con Pedro Sica de Guatemala, quien nos compartió su opinión sobre la realidad nacional y la migración desde su punto de vista como miembro de una comunidad rural en Guatemala. A continuación compartimos con ustedes lo que él nos compartió.

El problema más fuerte y preocupante tuvo sus raíces en los huracanes Eta e Iota en 2020. Dejaron muchas pérdidas en la agricultura. La temporada de siembra fue un fracaso. No hay ningún acompañamiento por parte del gobierno. Esto es de lo que habla la gente en toda Guatemala.

Cuando comenzó la pandemia dos años atrás, era muy difícil. La gente tenía mucho miedo. Nos sentimos como si estuviéramos viviendo la guerra otra vez. Armaron las patrullas otra vez en las carreteras. La pandemia fue el origen del alza de precios. De allí empezó sin ningún control el incremento de los precios a nivel nacional e internacional. Son fenómenos que más afectan a las comunidades acá y es un gran problema.

Si no fuera por las migraciones a Estados Unidos, Guatemala hubiera estallado. La gente ya topó. No hay para donde. La única forma de buscar camino es salir. En Guatemala, en las comunidades, acá con nosotros, la gente se queja por los altos precios de la vida. Está a Q350 el maiz criollo, Q250 el maiz mexicano (hace 2 años estaba en Q150 el criollo y Q80-Q100 el mexicano). El frijol estaba a Q5, ahora a Q10-20. Un tomate antes costaba Q1 ahora cuesta Q5. La gente todavía sorporta gracias a las remesas.

La mayoría de la gente acá tiene familiares en los EE. UU. Fueron a buscar un trabajo porque no lo encuentran aquí. La mayoría de los jóvenes se fueron por camionadas en el mero tiempo de COVID, un éxodo total. La gente ya no va a la costa para cortar caña, ya no van a cortar el café. Es sólo con la mirada a Estados Unidos. Muchas mujeres también se fueron. Pagan alrededor de $13,000 a los coyotes para que se los lleven. La mayoría de la gente ha logrado cruzar. De 100 que van, tal vez 15 regresan. De las cinco comunidades de nuestra área, algunas personas han muerto o desaparecido en el viaje hacia el norte, pero no de nuestra comunidad. De nuestra comunidad, la mayoría ha cruzado.

Nos preocupa lo que harán los gobiernos de Centroamérica, México y Estados Unidos con respecto a la migración. Se impulsan los proyectos en el ‘Triángulo Norte’ con la idea de que se forman las vallas de detencion de la migracion. El conrol migratorio estan buscando. Abren algunos proyectos aquí y allá. Sería posible detener la migración con reformas a las leyes laborales, pero en vez de apoyar a su gente, el gobierno de Guatemala la compromete a un ‘salario de miseria.’ Si la gente consiguiera un trabajo justo aquí, pagando tal vez Q7.000-8.000 mensual, la gente no se va. Si la gente sabe que va a tener para la salud, la educación y la vivienda, ya no cruzaría la frontera. No tiene sentido los tratos entre los países ahora. No proponen cambios verdaderos. La gente ni siquiera pone atención a los planes del gobierno. El gobierno no le pregunta a la gente cuánto tendría que ganar para quedarse, para no arriesgar su vida. A los 14 o 15 años, los jóvenes se van porque no hay esperanza acá. La gente no quiere ‘invadir’ EE. UU., como dicen algunos, solo quiere trabajar.

Los acuerdos internacionales necesitan acompañamiento en lo del trabajo. Las personas podrían migrar, trabajar 6 meses, un año. Se van y vienen, podría ser una salida. Todo cambiaría si hicieran eso. Pero no lo hacen. La gente aquí ha trabajado en los ingenios de azúcar durante generaciones. Firman un contrato por 6 meses, luego vienen y esperan el otro año. Si hubiera un entendimiento entre gobiernos para acompañar de esta forma, se lograrían cambiar muchas cosas.

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Building community across borders.
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